martes, 24 de noviembre de 2015

Si usted cree que una rata y una zarigüeya son lo mismo, está equivocado. Aclarar su diferencia es tarea que un colectivo ambiental realiza en el área metropolitana con campañas educativas.
Coloquialmente, las zarigüeyas son conocidas como chuchas, mamíferos que comen frutas, arácnidos e, inclusive, ratas. Esa es su función en el control y conservación de la biodiversidad; diferente a las ratas, roedores que se alimentan y se multiplican en medio de las basura, y que propagan enfermedades.
Una noche de abril de 2014, el ingeniero ambiental Francisco Florez se encontró con un drama para él: una zarigüeya aplastada en la vía de Rionegro a El Retiro. Aquella escena lo dejó inquieto y, por eso, se propuso a liderar la sensibilización por la protección de estos animales.
Primero instauró una acción popular contra la Corporación Autónoma Regional Rionegro-Nare, Cornare, pero para el juez no tuvo los argumentos válidos; así que Florez reunió a un grupo de profesionales (abogados, médicos, veterinarios y científicos) para conformar la Fundación Zarigüeya, Fundzar.
“Realizamos trabajos de pedagogía ambiental con niños de diferentes instituciones educativas de la ciudad. A partir de obras de teatro, cartillas instructivas y elementos didácticos enseñamos a convivir con las zarigüeyas”, señaló Florez.
Sin embargo, todavía se presentan maltratos. La semana pasada, un video que circuló en la web mostró a un grupo de hombres que golpearon y atacaron a una familia de zarigüeyas en un parque de Robledo, al noroccidente de Medellín. De hecho, los agresores empujaron de un árbol a una hembra y a sus crías; luego, incitaron a un perro para que atacara y, finalmente, las mataron.
Algunos ciudadanos al ver estas imágenes pidieron la intervención de las autoridades ambientales y judiciales.
“¡Ignorancia total!, la zarigüeya es un animalito totalmente inofensivo y que presta gran servicio al control biológico y ambiental. Debe ser protegido y su caza castigada penalmente”, comentó en nuestro portal web el usuario @pericles1950.
“Cuando usted mata una zarigüeya está rompiendo una cadena alimentaria, lo que hace que esas especies que quedan ya no se tenga control. Estos animales habitan en muchas unidades residenciales de la ciudad porque fueron desplazados de sus zonas verdes y buscan árboles frutales y otros animales para su supervivencia”, agregó el ingeniero ambiental.
En defenza de la zarigüeya
La Fundación Zarigüeya, que ya está a punto de lanzar una cartilla instructiva para que las personas se concienticen en el cuidado de estos animales, ha realizado en el último año cerca de 100 rescates de animales que han sido reportados por los ciudadanos en peligro.
A través de Chuchas, zarigüeyas y marsupiales, su fan page en Facebook, los ciudadanos pueden contactarlos. Después del rescate, tras una revisión general, el animal es entregado al Área Metropolitana que se encarga de su atención y posterior liberación en lugares apropiados para su supervivencia.

Al 18 de noviembre, el Centro de Atención tiene registrados 263 rescates de zarigüeyas. “En sí, la zarigüeya no representa riesgo para la especie humana, más bien la especie humana representa un riesgo para ellas. El problema nace desde el humano que provoca focos de desechos y los animales ven una fuente de alimento allí y, con abundancia de comida, se reproducen rápidamente”, señaló Víctor Vélez, profesional del equipo de Fauna del Área Metropolitana.FOTO CORTESÍA FUNDZAR.



Una particular y simbólica protesta se presentó la mañana de este domingo en el barrio Belén La Nubia frente a la vivienda de la persona que golpeó y lesionó a un hombre de 80 años y su perro porque supuestamente el animal había orinado en la calle.
A la “Orinatón”, que fue convocada a través de las redes sociales, asistieron cerca de 20 personas con sus perros para sentar su voz de protesta por lo que consideraron una reacción desproporcionada contra Hugo López y Twister, su perro beagle.
Organizaciones defensoras de animales se hicieron presentes también en el lugar, pese a que el implicado en la golpiza ya no está en la vivienda y que abandonó desde el pasado miércoles cuando se produjo el hecho.

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Los manifestantes dejaron junto al inmueble excrementos de los animales como protesta. Vecinos del sector señalaron que el implicado tenía antecedentes en la violación de la tranquilidad y la convivencia, así mismo, que el hombre pernoctaba por épocas en esta vivienda.
Según el adulto mayor, el atacante, de aproximadamente 35 años, lo tiró al piso, lo insultó, lo golpeó y se marchó dejándolo herido en un andén de este barrio del suroccidente de Medellín. El afectado presenta una fractura entre el fémur y la cadera.
La particular protesta, pese a ser convocada con fines pacíficos, se realizó con compañía de las autoridades para evitar algún inconveniente. FOTO RÓBINSON SÁENZ,

no mas al abuso de animales

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